Archivo de Categoría: Palabra de sobreviviente

El infierno de la precariedad y la depresión endémica

La Nación / Argentina / El filósofo italiano Franco Berardi, gestor de varios proyectos colectivos desde el Mayo francés en adelante, apuesta ahora por una plataforma tecnológica cooperativa que agrupe a ingenieros, artistas, ‘hackers’, científicos, activistas e intelectuales. “Los pocos individuos lo suficientemente fuertes como para explotar y saquear lo que estaba a su disposición emergieron como los ganadores del juego de la Modernidad tardía. El problema es que prácticamente han destruido el mundo. Han empobrecido la clase trabajadora, han devastado el medio ambiente y han empujado a la mayor parte de las nuevas generaciones hacia el infierno de la precariedad, la soledad y la depresión epidémica”, escribe.

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Un guardián de la utopía

Vicente Parrini  Roses/ Revista Paula/ febrero de 2012 /

Conversar con Gastón Soublette, una tarde de verano a la sombra de un palto centenario en una parcela de Limache, puede ser una vivencia digna de ser contada a los nietos. Su sencillez en el trato, su fina inteligencia y vasta cultura, fundada en la práctica de la meditación y el desarrollo sistemático de variados saberes, lo convierten en un interlocutor inolvidable. Para satisfacer a su padre Soublette terminó Derecho en la Universidad de Chile, pero en compensación a ese preámbulo tedioso, decidió consagrarse a lo que de verdad le interesaba: el estudio de la música –egresó como compositor del Conservatorio de París–, del arte medieval, de la filosofía oriental –el tao te king, el confucionismo, el hinduismo–, de la cultura mapuche y la sabiduría popular. Con idéntico entusiasmo ha ejercido hasta hoy la docencia y la escritura sobre los temas que lo apasionan, como se puede apreciar en dos de sus más recientes libros: Sabiduría chilena de tradición oral: refranes y La cara oculta del cine.

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El valor de la derrota

Pienso que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota. En su gestión.
En la humanidad que de ella emana.
En construir una identidad capaz de advertir una comunidad de destino donde se puede fallar y recomenzar sin que el valor y la dignidad sean mellados.
En no devenir en un codeador social, en no pasar sobre el cuerpo de los otros para llegar primero.
En este mundo de vencedores vulgares y deshonestos, de prevaricadores falsos y oportunistas, de gente que cuenta, que ocupa el poder, que roba el presente y el futuro, a todos los neuróticos del éxito, de aparecer, del llegar a ser.
A la antropología del vencedor prefiero de lejos la del que pierde.
Es un ejercicio que me hace bien.
Pier Paolo Pasolini

Pablo de Rokha: la odiosa e insoportable genialidad del poeta

 

VP / Mi primer contacto con de Rokha fue a través de la revista Multitud, que se vendía en ciertos locales de culto del mercado persa Bio Bio. En ese tiempo, mediados de los 80, tenía allí un puesto de cachureos donde junto a un socio vendíamos las cosas más variadas. De Rokha con sus bellas ediciones gigantes de papel cartón amarrado con alambre de cobre –si mal no recuerdo- no podía estar ausente en esa república independiente que era -y espero siga siendo- el persa del Bio Bio y todo ese barrio colindante con la Gran Avenida.

Confieso que nunca lo leí de manera sistemática y que los recuerdos de sus versos, leídos en forma dispersa,  son como pantallazos de un lenguaje duro, de boxeador herido, de versos escupidos contra la injusticia o exaltando a un nivel mítico las comidas caseras chilenas. El mote de telúrico ya suena demasiado a lugar común en relación a su personalidad arrolladora, su sensualidad desbordante, su odio parido contra Neruda, de quien dijo algo así como que era un clavo oxidado de la suela de un zapato viejo de César Vallejo.

Un librero  me contó que había conocido  a De Rokha y tenía  recuerdos  de cómo se trasladaba en tren, o en carro, a veces, de pueblo en pueblo, vendiendo en persona sus libros; inyectándole chispa a la monótona vida provinciana cono sus  comilonas y tomateras.

Sin duda,  Pablo de Rokha es uno de los sobrevivientes natos de la escena poética chilena. Casi nunca con el viento a favor y con la animadversión del vate mayor, supo golpear la mesa de los eruditos y los pedantes y le metió aire fresco a la vida cultural de un territorio que recorrió con sus libros bajo el brazo, con la prolijidad de un vendedor viajero.

Comparto con ustedes un artículo sobre  De Rokha escrito en la revista Urbatorium  y un conjunto de enlaces que los llevarán a artículos que aportan al conocimiento del poeta y de su obra.

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Emile Cioran: Genealogía del fanatismo

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En  su Breviario de podredumbre, el filósofo rumano Emile Cioran nos advierte sobre los peligros del fanatismo: esa incapacidad de dudar de nuestros prejuicios, esa tendencia a mirar todo a través del cristal deformado de la intolerancia. Un buen sobreviviente sabe que todo es relativo y que las buenas causas de hoy pueden caer en descrédito mañana, por lo tanto, la flexibilidad es la actitud que nos salva del mensaje unívoco y delirante de los falsos profetas y salvadores de almas “mezcla indecente de banalidad y apocalipsis”, según nos advierte Cioran.

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Muy poco y no por mucho tiempo

“Ven pues a pasar aquí la noche, y comparte con toda libertad cuanto hay en mi celda: mi lecho de paja, mi comida frugal, mi bendición y mi reposo”.
“Ven, pues, a mi lado, peregrino; olvida tus penas: todo cuidado terrenal es un engaño. Aquí abajo al hombre le hace falta muy poco, y aun esto, no por mucho tiempo.”

Oliver Goldsmith  (escritor, ensayista y médico irlandés)

El vicario de Wakefield

Emile Cioran: Encuentros con Beckett

Solo un grande puede referirse con tanta generosidad a otro grande y  admirar  la robustez del árbol sin pretender  vivir de su savia. Para Ciorán hablar de Becket es un ejercicio de humildad, una forma de agradecerle a la vida que los haya cruzado en el camino. Como bien dice Ciorán, si la palabra urbanidad no existiese habría que inventarla para Samuel Becket.

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Una chilena en el corazón de las tinieblas

La primatóloga chilena Isabel Behncke ha sido reconocida mundialmente por su observación darwiniana de los bonobos,  chimpancés del Congo  que le han permitido poner en juego sus múltiples conocimientos sobre antropología evolutiva y cognitiva obtenidos en Oxford, de zoología, en Londres, y de conservación y evolución humana, en Cambridge. Investigadora y viajera, ha arriesgado la vida en lugares peligrosos del planeta (en la India logró escapar a una inminente violación masiva) sin dejarse amedrentar ni por las fuerzas de la naturaleza ni las complejidades -ni barbaridades- humanas.

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El Amor a los 95

Fue un gran gusto conocer a Margot Loyola en su hogar de La Reina y conversar con ella para revista Paula, poco antes de su muerte y recién cumplidos los 95.

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En pocos meses cumplirá 95 pero tiene una energía incombustible y goza de los cuidados de su amor, Osvaldo, 20 años menor. Guardiana de la tradición popular, recolectora de versos y canciones anónimas, intérprete de tonadas y cuecas que están grabadas a fuego en el alma del pueblo, Margot Loyola Palacios, no quiere saber nada de la muerte y le gustaría volver a los 17, como a su comadre Violeta Parra.

Por Vicente Parrini / Fotografías: Carolina Vargas

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