Constantino Kavafis: no envilecer la vida

Constantino Kavafis, considerado uno de los poetas griegos más importantes, publicó muy poco durante su vida, pero cobró gran relevancia después de su muerte gracias a la difusión que hicieron de su obra escritores como el novelista británico Edward Forster. Sus padres originarios de Constantinopla,  se trasladaron a Alejandría donde nació el poeta y trabajó como periodista y funcionario de una repartición pública, luego de vivir unos años en Inglaterra. Según una biografía que se puede encontrar en internet “renegó de muchas obras que no llegó a publicar.  Sus versos circularon en pequeñas hojas sueltas y en privado. En 1904, en un pequeño fascículo, publicó catorce poemas, y en 1910 los volvió a publicar añadiendo siete más. Desde 1912 publicó hojas sueltas con las que compuso colecciones, ordenándolas cronológicamente o temáticamente”.
Uno de sus principales traductores al castellano fue Miguel Castillo Didier, destacado helenista, profesor, traductor y musicólogo chileno. Comparto con ustedes tres poemas de Kavafis, traducidos por Castillo Didier.

TERMINADO

En medio del temor y las sospechas,

con espíritu agitado y ojos de pavor,

nos consumimos y planeamos cómo hacer

para evitar el seguro

peligro que así terriblemente nos amenaza.

Y sin embargo estamos equivocados, ése no está en nuestro camino:

falsos eran los mensajes (o no los escuchamos, o no los entendimos

bien). Otra catástrofe, que no la imaginábamos,

repentina, violenta cae sobre nosotros

y no preparados -de dónde tiempo ya- nos arrebata.

 

MONOTONÍA 

A un día monótono otro

monótono, invariable sigue: Pasarán

las mismas cosas, volverán a pasar –

los mismos instantes nos hallan y nos dejan.

Un mes pasa y trae otro mes.

Lo que viene uno fácilmente lo adivina:

son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.

Y llega el mañana ya a no parecer mañana.

 

CUANTO PUEDAS 

Y si no puedes hacer tu vida como la quieres,

en esto esfuérzate al menos

cuanto puedas: no la envilezcas

en el contacto excesivo con la gente,

en demasiados trajines y conversaciones.

No la envilezcas llevándola,

trayéndola a menudo y exponiéndola

a la torpeza cotidiana

de las compañías y las relaciones,

hasta que llegue a ser pesada como una extraña.

Ver PDF con 100 de sus poemas:

file:///C:/Users/Administrador/Desktop/cavafis_100.pdf

 

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