Sobre gatos errantes y extraterrestres

VP / Siempre es un placer encontrarse con una columna del escritor Roberto Merino. Ya sea cada lunes en LUN o domingo por medio en Artes y Letras de El Mercurio, no dejará de sorprendernos con su particular mirada, su ojo clínico para detectar los lugares comunes,  los falsos profetas, la palabra ampulosa,  los pliegues de una realidad siempre difusa. Ahora fue el turno de los gatos, amados por Baudelaire y detestados por “la gente práctica y los moralistas”, quizás por la misma gracia que tiene Merino: la de descolocar con su perspicacia a  ciudadanos adormilados.

Distante compañía

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