Un guardián de la utopía

Vicente Parrini  Roses/ Revista Paula/ febrero de 2012 /

Conversar con Gastón Soublette, una tarde de verano a la sombra de un palto centenario en una parcela de Limache, puede ser una vivencia digna de ser contada a los nietos. Su sencillez en el trato, su fina inteligencia y vasta cultura, fundada en la práctica de la meditación y el desarrollo sistemático de variados saberes, lo convierten en un interlocutor inolvidable. Para satisfacer a su padre Soublette terminó Derecho en la Universidad de Chile, pero en compensación a ese preámbulo tedioso, decidió consagrarse a lo que de verdad le interesaba: el estudio de la música –egresó como compositor del Conservatorio de París–, del arte medieval, de la filosofía oriental –el tao te king, el confucionismo, el hinduismo–, de la cultura mapuche y la sabiduría popular. Con idéntico entusiasmo ha ejercido hasta hoy la docencia y la escritura sobre los temas que lo apasionan, como se puede apreciar en dos de sus más recientes libros: Sabiduría chilena de tradición oral: refranes y La cara oculta del cine.

Como discípulo de un seguidor de Gandhi, le ha tocado promover también, en diferentes hitos de su vida, la revolución no violenta, saltar del trabajo académico a “la plenitud vital” –como él mismo la llama– de la acción directa. Lo hizo en Mayo del 68 en Francia, siendo agregado cultural de Chile en ese país, y ahora con el movimiento estudiantil de 2011, desde el Campus Oriente de la Universidad Católica, donde hace clases desde hace más de cuarenta años. Quienes lo conocieron en ese lugar, durante la década del 80, recordarán su inconfundible facha de chamán o profeta, ataviado con un poncho mapuche, invitando a los estudiantes a usar la no violencia activa para resistir al régimen de facto que gobernaba Chile. Y también haciendo vagar a sus alumnos por los símbolos secretos del cine en sus clases del Instituto de Estética, dirigiendo un taller literario en un reservado del restorán Las Lanzas, de la plaza Ñuñoa, o mediando con las fuerzas policiales que llegaban a reprimir las protestas universitarias de la época.

Gastón Soublette se autodefine como un “burgués que conoce las pifias de la visión burguesa del mundo”. Quizás por eso, ya próximo a los 90 años y con la energía de un montañista, sigue siendo un rebelde frente a un modelo de sociedad “en crisis terminal” y a un sistema educativo que, a su juicio, “nos impide liberar el enorme potencial síquico que tenemos para cambiar el estado de las cosas”. Sobre esos y otros temas conversa sumergido en el valle de Limache, mientras ronda por ahí su perro Lonko.

Ver entrevista completa en el siguiente enlace:

Paula

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