Prontuario

parri santa Rosa

Nací en la calle Castro, desaparecida por la construcción de la Norte-Sur; me crié en la calle  Santa Rosa en pleno barrio Matta –territorio que aún añoro de zapateros remendones, mecánicos, vendedores de cachivaches– y pasé mi adolescencia en Macul.

Soy el mayor de cinco hermanos. Mi padre era  periodista, escritor y profesor normalista; mi madre,  profesora de historia y poeta.

Después de la muerte de mi padre tuve el primer contacto con el que  sería mi oficio: a los 18 años instalé un quiosco de diarios y me tocó vocear los periódicos por las calles. Aún recuerdo haber anunciado en la primavera de 1978,  la muerte de  Juan  Pablo I.

Milité en la JJCC, tuve un puesto en el mercado persa,  hice encuestas, vendí calcetines puerta a puerta. Fui  ayudante de carpintería en un subterráneo de calle Salvador  junto a  dos comunistas que eran buscados por la Dina. Terminé mi enseñanza media en el  Vespertino número 1 y luego hice una larga tregua en el sur –en Cabrero, cerca de Concepción– donde trabajé como mecánico de suelos en una empresa constructora de caminos.

Ingresé  a estudiar periodismo en la UC, en el inolvidable Campus Oriente, con su patio de Los Naranjos, sus pasillos interminables, y me titulé en 1989.

Sin haber sido ningún héroe, me produce un discreto orgullo haber participado en las barricadas de las protestas del 86 que hicieron arder Santiago. Desde niño mi corazón ha estado con los desposeídos, con los humillados, con los desamparados y proscritos, los mancos, los tuertos y los turnios.

Soy nieto de José,  un republicano catalán, anarco-sindicalista, que luego de resistir hasta donde pudo en las últimas trincheras contra Franco, tuvo que cruzar Los Pirineos con su familia  (mi madre Palmira, era la hija menor)  para llegar embarcado a Buenos Aires y desde allí cruzar la cordillera hasta este país  del cual nunca pudo sentirse parte.

Hoy vivo en la Bahía de Linao en Chiloé y de vez en cuando regreso a mi querido y vilipendiado Santiago.

Tengo tres  hijos a los que amo; he plantado unos cuantos árboles  y escribí un libro.

Mi frase preferida es  “qué más se puede pedir”.

My WordPress Blog