Biografía

parri santa Rosa

Me llamo Vicente Parrini Roses. Nací en la calle Castro, desaparecida por la construcción de la Norte-Sur; me crie en la calle Santa Rosa en pleno barrio Matta –territorio que aún añoro de zapateros remendones, mecánicos, profesores, artesanos, empleados– y pasé mi adolescencia en Macul.

Soy el mayor de cinco hermanos. Mi padre era periodista, escritor y profesor; mi madre profesora de historia y poeta.

Después de la muerte de mi padre tuve el primer contacto con el que sería mi oficio: a los 18 años instalé un quiosco de diarios y me tocó vocear los periódicos por las calles. Tuve un puesto en el mercado persa, hice encuestas, fui ayudante de carpintería en un subterráneo de Bilbao con Salvador junto a viejos militantes comunistas que eran buscados por la policía secreta de la dictadura. Terminé mi enseñanza media en el Vespertino número 1 y luego hice una larga tregua en el sur, donde trabajé como mecánico de suelos en una empresa constructora de caminos.

Ingresé a estudiar periodismo en la Universidad Católica, en el inolvidable Campus Oriente y me titulé en 1989. Apenas me sentí más o menos seguro con el oficio, empecé a colaborar con diferentes medios. Trabajé como cronista en prensa escrita y realizando reportajes para la televisión cultural,  participé en en grupos de video experimental y en publicaciones literarias, incluso me tocó redactar uno de los primeros trípticos informativos para la campaña del No en el plebiscito de 1988.

Soy nieto de José, un republicano catalán, anarco-sindicalista, que luego de resistir hasta donde pudo en las últimas trincheras contra Franco, tuvo que cruzar Los Pirineos con su familia (mi madre Palmira, era la hija menor) para llegar embarcado a Buenos Aires y desde allí cruzar la cordillera hasta Chile.

Desde niño mi corazón ha estado con los desposeídos, con los humillados, con los desamparados y proscritos, los mancos, los tuertos y los turnios. Sin ser ningún héroe, hice todo lo posible por derrocar la dictadura y me tocó participar activamente en las protestas de la década del 80 y en la recuperación de la democracia hasta el triunfo del No en el plebiscito, que recuerdo como uno de los momentos más emotivos y felices de mi vida.

Hoy vivo en la Bahía de Linao en Chiloé y de vez en cuando regreso a mi querido y vilipendiado Santiago.

Tengo tres hijos a los que amo; he plantado unos cuantos árboles y escribí un libro.

Qué más se puede pedir.